lunes 9 de enero de 2012

Amor Vencido

Lluvias de dolor apagan la llama de antaño,
celos y reproches compasean el olvido,
granizos de piedra caen haciendo daño,
granizos de piedra, piedras para lo vivido.

Fiestas de gloria y vino para aquel día,
en el altar me espera la rosa de tu solapa,
sueños cumplidos y dichosa alegría,
encajes blancos y volantes para la desposada.

Hermosos años, amor mío, que me entregaste,
en nubes de algodón dormía cada noche.
Hermosos años, amor mío, que me regalaste,
auroras dulces, tardes de encanto, me diste.

Sólo el etéreo aliento de tu brisa,
sólo el roce del despertar de tu piel,
sin condición, te respondí con mi alma,
sin rendición, amor mío, yací a tu hiel.


Pronto llegó al mundo nuestro fruto,
creación de la felicidad y de la dicha,
pensando en que no había ser más bonito,
sólo nuestro sueño, amor mío, nuestra vida.

Con el inocente amor de nuestro hijo, te compartí,
sin arrepentirme por ello ni un solo instante,
cariño de madre, protección eterna, le proveí,
que mi amor por ti, amor mío, no pudo arrebatarle.

Los años de armonía fueron pasando,
alejándote de mí, amor mío.
Fría distancia, inútil camino,
en el barco, amor mío, del olvido.

Qué pronto llegaron los besos forzados,
qué pronto las mentiras manchadas,
besos de ida y vuelta, marchas y regresos,
mentiras de carmines rojos y fragancias.

Cerraba lo ojos y soñaba despierta,
me escondía tras la blanda almohada.
Vivir sin despertar, soñando la realidad,
y nuestro lecho, vacío, sola, la casa.

Por fin, la vida real vino a mí sin ansiarla,
ante mis ojos mojados te dejaste mirar,
traicionando mi orgullo, matando a mi alma,
por fin, la amarga realidad me vino a buscar.

A lo lejos, te divisé y corrimos hacia tu persona,
nuestro hijo, de mi mano, de ilusión sonreía,
ilusión inocente de inocente niño, ilusión rota,
cruel desengaño del destino, que verte quería.

El beso, de traición despiadada y océanos de fuego,
la escena, romántica y tierna, de enamorados,
un llanto de niño, gritos de ira se escuchó luego,
acababa el engaño, el engaño y los traicionados.


No sufras, amor mío, ¿acaso te crees condenado,
culpable de un dolor o traidor de una falsedad?
Amor mío, no sufras, ¿acaso te sientes prisionero,
cautivo de una pena o esclavo de un disfraz?

No hubo más culpable que el paso del tiempo,
tiempo que pasa y con todo arrasa quedando vacío,
tiempo vacío, amor mío, de amor y de respeto,
de pasión y caricias vacío, el tiempo, amor mío.

Tras la traición y el beso del amante, llegó la guerra,
lucha de titanes de desamor y de orgullo herido,
un desamor contra un amor de aire y tierra,
un amor de agua y fuego, contra un amor vencido.

Libre como el aire de este día,
cabalgarás por la senda de tu camino.
Libre, amor mío, sin mirar atrás,
sin temer al castigo de tu destino.


A pesar del amargo dolor que nos ha separado,
no dudes en recibir el perdón mío, pues no te acuso.
Seguiré deseándote la dicha, pues padre eres ante todo,
pero no depende de mi persona el perdón de tu hijo.

Amaneceres de soledad vivirá mi cama,
oscuridad y encierro, mi corazón.
La luz de sol no calentará mi alma,
fría y pálida desde aquella traición.

Algún día, resucitaré y volveré a sentir las ganas de vivir,
algún día, el pasado guardará mis lágrimas en un cajón,
Quizás, algún día, el viento me traiga la alegría del sonreír,
algún día, amor mío, podré olvidar mi vencido amor.

martes 13 de septiembre de 2011

Abramos los ojos, hermanos

Chiquillo de piel de ébano

y pies cansados,

de ojos tristes

y de futuro olvidado.

Árida y seca la arena que pisa

con hambre y sed a la espalda,

amargo caminar el de su sonrisa

que sus penas arrastra.

Hermanos negros de color,

en el sur del infierno vivirán,

relegados y sin rumbo,

ocultos en tu mirar.

A la misma madre le rezo

pues son todos de su vientre,

pidiendo abrir los ojos

del mundo que siente.

Hermanos somos todos

pues todos somos capaces de llorar,

lágrimas de lluvia para esa tierra

que seca y marchita está.

Alcemos las manos, hermanos,

y miremos al niño sediento

para su sed saciar.

Y miremos al sur del desierto,

para salvar a todo un pueblo

que en peligro, día a día, está.

Muriendo. Sufriendo.

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